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Muchas veces se piensa que ser católico es sinónimo de dejar el deporte y tantas actividades propias de la juventud, cuando lo cierto es que, el deporte es una buena opción para invertir el tiempo libre, es decir, veremos como se vale hacer deporte y notaremos como esto es compatible con la fe cristiana.
El deporte, una buena opción: Ser católico no es nada más rezar, sino también, saber invertir bien el tiempo en cosas que realmente nos dejen algo positivo, como lo es, indudablemente el deporte. Muchas veces creemos que amar a Dios es no salir de nuestra casa y ver al mundo, como si todo en el fuera malo, sin embargo, hemos de saber que esto no es así ya que ser católico consiste en vivir cada momento de nuestra existencia con intensidad, evitando aferrarnos a lo que el mal nos ofrece, que lo único que ocasiona es que caigamos en la tristeza y la desolación. El deporte exige esfuerzo, concentración, gusto, perseverancia, saber hasta donde se puede llegar y hasta donde aún no se está preparado, elementos que se relacionan con la vida espiritual de todo cristiano, pues no hay cristiano que no requiera de estas características para vivir a profundidad el llamado de amor que de Cristo ha recibido, pues cada ser humano es llamado por Jesús para vivir según su amor, según sus enseñanzas que lejos de ser una imposición son el camino para ser libres. Cuando estemos cansados de los trabajos de la escuela y de todo aquello que entorpece nuestro camino, recurramos al deporte, que es bueno para la salud y así en lugar de buscar distracciones sin sentido y contrarias a Jesús, busquemos algo que realmente nos haga disfrutar la vida como lo es el hacer deporte. Lo interesante del deporte es que es abierto para todos los gustos pues a quien, por ejemplo, no le gusta correr pero si le guste el agua encontrará en la natación una buena opción, así mismo, el deporte no requiere, en la mayoría de los casos, de grandes gastos, pues una pelota es capaz de resolver un rato de aburrimiento sin gastar mucho. Dios acepta al deporte y, ante esto, alguien me podría decir ¿cómo sabes que Dios piensa de esa forma en este sentido? Y la respuesta es que él desea nuestra felicidad y que vivamos en fraternidad y el deporte es realmente un medio para ejercitar nuestro respeto y trato con los demás. La violencia en los estadios de fútbol no es por culpa del deporte, sino por la falta de control y de amor al partido que se está jugando, por lo que, no debemos ver al deporte como un medio de violencia y separación sino que, por el contrario, orientarlo hacia la unidad entre culturas para lo cual se prestan muchos eventos, como lo es el Mundial de Fútbol. Mientras cumplamos con nuestras responsabilidades el deporte resultará una excelente opción. La vida, como el deporte, exige de entrenamiento, para así triunfar, es muy importante no usar el deporte de forma excesiva dejando a un lado, lo que nos toca hacer, sino que hay que vivirlo con medida y sin perder el gusto por lo que uno hace. Concluimos con un extracto del mensaje que el Papa Juan Pablo II, en el Jubileo del Año 2000, dirigido a los deportistas: La vida se puede comparar a un maratón singular, que todos estamos llamados a correr, cada uno con modalidades y ritmo diversos. Pero a todos nos espera la misma meta: el encuentro con Cristo. Os deseo que a lo largo de este Año jubilar cada hombre y cada mujer tome conciencia del sentido y del valor de la vida, que ha de gastar al servicio de los hermanos, según el plan providencial de Dios. Sólo los usuarios registrados pueden escribir comentarios. Por favor valídate o regístrate. Powered by AkoComment 2.0! |