

| - LA CATEQUESIS, PALABRA DE SIGNIFICACIÓN |
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Todo lenguaje transmite un SIGNIFICADO, si no, no seria un lenguaje, no provocaría una comunicación. No basta, sin embargo, que este lenguaje tenga significación en si mismo, es necesario que lo significado sea recibido, sea percibido por el interlocutor.Entendámoslo con el ejemplo del niño que empieza a hablar: sus primeros sonidos no son adecuados al lenguaje correcto; sin embargo, para el, y en la situación en que se encuentra, tienen sentido; porque el aprendizaje de una lengua es a la vez material y espiritual, se trata de perfeccionar las palabras, de pronunciar los fonemas, que son diferentes en cada idioma, pero, sin este aprendizaje es imposible utilizar una lengua, porque la palabra entra en el conocimiento solo a través del cuerpo material del lenguaje. Vamos a catequizar a todo el hombre con todas sus cualidades (carismas) y potencialidades. Por eso, en una buena pedagogía catequetica, se aconsejan las dinámicas, y el uso de las láminas, dibujos, etc., porque todos los medios materiales, bien utilizados, ayudan al niño a entender y asimilar los conocimientos de nuestra fe. Hoy se habla mucho de cine, revistas, que ofrecen al hombre moderno un lenguaje concreto, material, portador de un mensaje espiritual. Ocurre, por ejemplo, lo mismo al pintor que se vale de su pincel y paleta de colores para reflejar en su lienzo una visión del mundo que le rodea. Por eso la palabra de Dios no escapa a las leyes del lenguaje humano. Por eso para entender la Biblia debemos estudiarla primero en sus aspectos LITERARIO e HISTORICO, y después desentrañar su mensaje TEOLOGICO. Porque todo SIGNIFICADO de SALVACION se debe transmitir de una manera concreta, por medio de un lenguaje bíblico, o también por medio de los gestos del lenguaje litúrgico, o por las dinámicas de un lenguaje pedagógico, etc,etc. Y con estas formas concretas: materialidad de los textos, o gestos, por lo que tienen de sensibilidad o belleza es como el catequista puede hacer percibir lo que es la salvación, lo mismo que a través del rostro de Jesús los apóstoles percibieron al Verbo de Dios, viendo solo la humanidad de Cristo (Cristo era un SACRAMENTO: el SACRAMENTO DEL Padre). Al relacionar hoy al hombre (varón-mujer) con Jesucristo, deseamos que perciba cual es el sentido de su vida: las situaciones que el vive, sus relaciones y encuentros con otros, su historia personal y comunitaria, sus proyectos y deseos, su trabajo en la transformación del mundo; sus alegrías, conquistas y sufrimientos tanto de su cuerpo como de su espíritu. Esta existencia humana, corporal o espiritual no tiene significación o sentido, fuera del misterio de la muerte y resurrección de Cristo. Todos los días morimos para volver a vivir... (No es lugar aquí, para explicar los detalles de esta experiencia pascual). La catequesis no tiene mas finalidad que presentar y explicar cual es el sentido cristiano de la vida. Es decir, como hacernos cada día mejores discípulos de Jesús en comunidad. Es una enseñanza vital, testimonial, a través de las mediaciones concretas de los textos del catecismo y de la Biblia, de dinámicas, oraciones, gestos, memorización. Hay sin embargo, un doble peligro: olvidar el aspecto material del lenguaje, lo cual seria caer en el docetismo, esto es: creer que el Verbo viene de una manera aparente, sin encarnarse. Buscar la significación "puramente espiritual" de los misterios cristianos, sin las mediaciones humanas: es el angelismo. Todo conocimiento humano es "reflexión": necesita un despliegue en el tiempo porque no basta decir de memoria muchas formulas. Es necesario que el catequizado las descubra por su cuenta y las asimile dentro de si. Aprendamos a transmitir a Jesús, de la misma manera que el se dio a conocer, revelándose a través de su humanidad: requiriendo "tiempo" (no se aprende una lengua en un día) y mediaciones concretas. Es fácil pensar que al transmitir conocimientos concretos, solamente y a a través del lenguaje, se ha dado una experiencia cristiana, como si solo las formas materiales por arte de magia pudieran producir un espíritu. La fe no es el resultado de formulas mágicas, y en esta línea para renovar la catequesis no es suficiente introducir grabados, discos, casetes, etc. Las técnicas modernas son necesarias pero insuficientes, ya que ningún video podrá reemplazar la palabra viva que consigue que el signo material llegue a ser portador de un mensaje misionero, testimonial y vivencial. "¿Qué hacemos cuando hablamos?"; pregunta San Agustín: cuando hablamos ponemos en juego signos materiales a través de los cuales se ve el deseo eterno de Dios. El lenguaje de la catequesis es único: no solo en su contenido, sino hasta en su forma, es el acto de transmisión de la salvación actual del hombre en Cristo. Pero este único lenguaje de trifurca en varios lenguajes como la única luz en los distintos colores del arco iris. 3. Los diversos lenguajes de un solo mensaje de salvación en la catequesis
El bíblico ¿En que aspecto especifico expresan a Cristo cada uno de estos tres lenguajes? Es decir, ¿Cuáles son las condiciones para que la catequesis, utilizando la Biblia, celebrando la liturgia o exponiendo el lenguaje doctrinal pueda manifestar la actualidad, la historicidad y salvación en Cristo? Empecemos con el Lenguaje doctrinal El hombre es un ser inteligente que desea ver claro. En este aspecto necesitamos en la catequesis un mínimo de formulas doctrinales. El extremo de la catequesis doctrinal es reducirla a la repetición de formulas que no se comprenden, como ciertos catecismos de puras preguntas y respuestas doctrinales que aun se utilizan para preparar a los niños de cursos para la primera comunión. TOTALIDAD, PRECISION, JERARQUIA DE LOS VALORES, estos serán los criterios de un lenguaje doctrinal en la catequesis. Así se ve que el problema es mucho más importante que el de las preguntas y respuestas (inventadas por Lucero). Es el problema de ofrecer al niño, de acuerdo a su edad y según sus capacidades, una visión clara del mensaje de su fe, utilizando oraciones y formularios teológicos heredados de la tradición, pero recordando aquel dicho de Jesús para no quedarnos en doctrina estéril): "Este pueblo me honra con los labios (y tal vez con la inteligencia) pero su corazón esta muy lejos de mi". Lenguaje litúrgico En la historia de salvación que vive la Iglesia hoy, descubrimos El lenguaje bíblico Después de 30 años de celebrado el Concilio Vaticano II, se oye decir a algunos sacerdotes y laicos que no se ponga al Nuevo Testamento en manos de los niños; y sin embargo, uno de los grandes frutos del ultimo concilio fue precisamente el devolver la Biblia a los fieles católicos. ¿Por qué la Iglesia nos pide hoy transmitir la Escritura? ¿Por qué la Biblia no puede estar ausente en nuestra catequesis? Ciertamente la transmisión de la Biblia conlleva algunas dificultades: el estilo de la S.E. es lejano y desconocido para nosotros porque fue escrita en culturas y lenguas que incluso algunas de ellas ya no se hablan en la actualidad o se hablan de otro modo. Aunque vivimos en el siglo XX, partimos de una historia de la salvación que comenzó con Abraham, y que ha recibido su plenitud en Cristo. Si tenemos que enseñar la Biblia es porque toda vida humana tiene una dimensión histórica. Para hablarnos dios tomo el aspecto histórico de la vida humana para que su palabra se hiciera también histórica. Porque la conversión no solo es un acto individual, es un acto personal que se vincula a la vida colectiva de la Iglesia. ¿Qué busca el catequista cuando va a hablar de personajes del Antiguo o del Nuevo Testamento sino mostrar como el mismo dios que en el pasado llamo a Abraham, se revelo a Moisés, salvo a su pueblo por los profetas, se revelo por Jesucristo y es el mismo que se revela hoy, aunque en circunstancias diferentes? Nuestro Dios es el de la Historia, le conocemos a través de la Historia privilegiada, santa, que aclara la nuestra de hoy, individual o comunitaria.
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