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- ES PERMITIDO AL CATLOLICO CREMAR SU CUERPO AL MORIR Imprimir E-mail
cremationPadre Jorge, ¿es permitido para un católico ser cremado en vez de ser enterrado? ¿Hay reglas especiales para estos casos por parte de la Iglesia? La práctica pastoral de los últimos 20 años ha sido muy flexible entorno a la posibilidad de ser cremado. No hay inconveniente para que un católico sea cremado o incinerado, pues sabemos que teológicamente hablando,

se tiene la certeza de la resurrección corporal de los cuerpos por parte de Dios, y no hay la mínima duda de que el cuerpo resucitado será un cuerpo glorioso, si es juzgado benignamente por Dios, lo cual significa un gran mensaje para todos nosotros, ya que no importa cómo esté nuestro cuerpo al finalizar su actividad terrenal dada la trascendencia de nuestra vida espiritual, ni tampoco importa si este es cremado o incinerado.

Lo que importa es el alma. No tenga miedo en cremar alguna persona, no es pecado y ni tiene que ver contradicciones con el pensamiento de la inmortalidad del alma humana, pues el cuerpo es polvo y al polvo regresa. Lo que sí vale es cuidar nuestro cuerpo de las obras de la carne en vida, que nos llevan a destruir nuestro propio cuerpo y nuestra alma. Ya la Iglesia tiene mucho recorrido en cuanto a la práctica de incinerar a sus fieles, es una costumbre antiquísima que no es propia de la cultura occidental, viene del lejano oriente y no exactamente del cristianismo; de todos modos es una sana costumbre.

 

Por muchos motivos había la idea antes que los cuerpos no se debían incinerar dada la importancia del féretro y del funeral con el cuerpo entero, y por razones supuestamente teológicas según las cuales incinerar era una falta de respeto al cuerpo, pero hoy por hoy se acepta tranquilamente que las cenizas estén en Misa de funeral en lugar de un ataúd, que quizá para algunos pueda ser más impresionante que para otros. Entonces como pequeña conclusión, si está bien incinerar a los difuntos.

Hay gente que dice que cuando muera le gustaría que sus cenizas se esparcieran por el mar y que no se le llorara a su muerte. A mí me parece esa una opinión muy ligera ya que el cuerpo tiene su lugar para que se le respete y es necesario promover la cultura de la vida, comprometiéndose con un Dios que ama la vida, pues es un Dios de vivos.

Además no se puede ser indiferente al dolor por la muerte de un ser querido, es humano sufrir y llorar por lo que uno quiere y ha perdido.

 

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Respuestas Católicas Inmediatas

 

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