

| - ADVIENTO,TIEMPO DE PREPARACION |
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Cuando hacemos una fiesta, para que todo pueda salir bien, se va preparando con tiempo mediante la compra de la comida, los platos, la contratación de la música y diversos aditamentos más para que sea una fiesta que todos puedan disfrutar, pues bien, la Navidad es toda una celebración ¡toda una fiesta!
Que no debe basarse en lo material sino en el amor que Jesucristo nos ha venido a enseñar, sin embargo, vivir tal celebración, tal acontecimiento que es clave en la historia de la humanidad, requiere de una preparación para que podamos disfrutar de este tiempo tan grande.
La Virgen María, nuestra querida madre, aquella mujer que valientemente aceptó ser la madre de Jesús con todas sus consecuencias se estuvo preparando para la llegada de su hijo, como ella, nosotros debemos prepararnos para hacer de esta Navidad, no una más, sino un acontecimiento con renovadas fuerzas para seguir transmitiendo que el mundo tiene un salvador y un amigo que lo puede comprender más allá de lo que nosotros podemos pensar. Adviento es un tiempo especial porque se nos llama a la conversión, es decir, a renovarnos y hacer un examen de conciencia para saber qué de bueno tenemos, y conservarlo, así como también ver lo malo para iniciar, con valentía y amor, el cambio que nos permitirá vivir con mayor libertad y felicidad.
La Iglesia Católica nos recuerda la necesidad de interiorizar, la necesidad de hacer un alto en nuestra vida para volver nuestra mirada a Dios, es decir, que Adviento es una oportunidad para dar un mayor sentido a nuestra vida porque muchas veces tenemos debilidad ante las pruebas del camino por no profundizar en el amor de Dios así como guardar una buena relación con él que nos ama sin medida. La Virgen María dio el “sí” para recibir a Jesús, es necesario que nosotros, a ejemplo de ella, demos el “sí” a la llegada de Jesús y hagamos del Adviento un tiempo para ver cómo estamos en el trabajo, cómo vamos con la familia, cómo va nuestro trato con nuestros amigos(a), en qué aspectos tenemos que mejorar porque al reflexionar sobre esto encontraremos nuevos caminos para hacer de nuestra vida una gran aventura, al lado de Dios, que valga la pena.
No está mal que en Navidad se compren regalos y comida siempre y cuando no sea esto excesivo y se pierda el significado. La idea del Adviento no es la de una Navidad aburrida, sino por el contrario, la idea de una Navidad intensa porque cuando uno va cambiando ciertos aspectos de su persona que no son del todo buenos logra vivir con mayor intensidad porque se libera de ciertas actitudes que, posiblemente, antes no le permitían vivir a plenitud los grandes momentos como la Navidad. El Adviento nos llama a reflexionar sobre dos puntos claves de la vida del cristiano la fe y las obras, por una parte, nos invita a reflexionar sobre cómo va nuestra fe, sobre qué tanto nos arriesgamos a confiar en Dios y por otra parte nos invita a tomar obras que extiendan esa alegría y paz, propias de la Navidad y que son muy necesarios en estos tiempos que nos están tocando vivir. Iniciemos el Adviento siguiendo las huellas de la Virgen María, la madre de todos, para encontrarnos con Dios.
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